Más de alguna vez las uñas rasgaban su alma, aunque muy débilmente, pero esta vez fue diferente, lograron herir su alma, abriéndole una llaga, que poco a poco se tornó purulenta, y se expandió: putrefaccion. gusanos.dolor. todo eso danzaba frente a una pira en torno a un ritual.
Al termino del ritual, su alma quedó calcinada, liberándose por siempre de toda atadura, de todo dolor.
Una vez ligera, lloró, lloró de alegría, de tristeza, lloró a más no poder y guardo sus lágrimas en el bolsillo, sabía bien que eran las últimas; y emprendio el camino... la desalmada.
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