martes, 10 de diciembre de 2013

Madrugada.



No puede haber tristeza más profunda que la que me consume esta madrugada.
 Llorar por lo malo que ha pasado, llorar por lo bueno, llorar por lo eterno, llorar por lo efímero, llorar por melancolía, llorar todo, llorar por nada.
¿A caso es posible exprimirse completamente hasta desvanecerse de esta forma? Si no lo era, ya lo hice posible, intento seguir llorando por miedo a lo que venga después.  Me invade el pánico tan sólo de pensarlo.
Tiemblo de miedo tan sólo de imaginar que las lágrimas se vayan, me abandonen y me dejen sola con este sentimiento de desolación y tristeza infinita, incapaz de mostrarse corriendo sobre mis mejillas, ante el mundo, o simplemente frente a mi.
Sería un lamento tan absurdo y deprimente y más aún, ser incapaz de llorarlo.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Love will tear us apart o la espera al paso del tren (parte 1, creo)



"El amor nos destruirá de nuevo", me decía la voz grave de un muerto Ian Curtis.
Los vagones pasaban lentamente, el transporte más glaciar que nunca, o no se si lo confundí con mi vida. Intenté dirigir mis pensamientos hacia cualquier banalidad: el tornillo zafado de un asiento, un corazón con las inciales R y B;  o el hecho de que era la única sentada en esa fila. No dio resultado. El tormento se hizo presente, mi mente se nubló de su recuerdo, mis manos no eran mías, no me hacían caso, era yo queriendo reducir su existencia.
El aire me faltaba. Anticipé mi parada en no sé qué lugar. Me dispuse a caminar y a quitarme esa idea. Encendí mi último cigarro esperando que no fuera lo único se extinguiera a mi paso.
Ahora, Inútilmente intento escribir para sacarlo, incluso con las teclas soy tímida, lo escribo, lo borro, lo reescribo.
Esto llevará tiempo…