lunes, 13 de agosto de 2012

De izquierdas idiotas y demás


Un poco alejado de  las cosas que tiró en esté basurero virtual-mental llamado blog; me dan ganas de escribir y con inspiración de un texto de Hugo García Michel director de la extinta Mosca ( que aún sigue en la red) y actual columnista de Milenio (¿?), acerca de la “izquierda idiota” , en fin, vayamos al grano.

Uno de los puntos que toca acerca de la izquierda idiota es que cree que toda ideología contraria a ésta es una equivocación.  Desde ese discurso de la izquierda idiota, de la gente “nice”, con “formación académica” un tanto hipster (actualmente y según yo,sinónimo de consumismo) es el  de la creencia de ser superiores que salvarán a los “ignorantes”, los liberarán de su “cárcel mental”, pues a diferencia de la gran mayoría han recibido educación privada o pública, que es lo mismo pero más barato (partiendo de que he estado en ambos sistemas educativos), pues al fin y al cabo sólo son un hilito de toda la telaraña sistemática.

Como siempre nos quedamos en suposiciones, y si al igual que como nosotros elegimos alguna vez pensar de la forma que lo hacemos, las personas que nosotros llamamos “ignorantes” también eligieron pensar de la forma en la que lo hacen, por que no por un momento les damos el beneficio de la duda. Esto lo digo porque en lo personal, a mi me ha tocado estar rodeada de gente a la que mis compañeros de clase llaman “la clase más baja”, los idiotizados por el duopolio televisivo, cuando la diferencia es que algunos pagan y otros no por ver la misma mierda; en fin, considero que no tienen ni un pelo de pendejos, lo que ellos tienen  y en mayor dosis que mis compañeritos es objetividad.

Llámenme pesimista, pero  no entiendo ese afán de ver las cosas “como deberían ser” en lugar de ver las cosas como son  y hacer algo partiendo de eso, no de utopías que sabemos somos incapaces de mantener o de llevar a cabo.

En fin, no se si se pueda tener alguna ideología sin ser soberbio, tal vez es es la enfermedad de la izquierda idiota: la soberbia.

PDTA: Esto no es ni pretende ser un análisiS ni nada por el estilo... está muy lejos de serlo, sólo son verborreas mentales que tienen que salir de alguna forma, y pues para eso es esto de los blogs ¿o no? .

Con dedicatoria a la izquierda idiota, pues imagino que no toda es idiota


Finalizando con una frase no sé si cobarde, humilde ambas o ninguna:

 ¿Morir por mis ideales?... Jamás, podría estar equivocado.

Mark Twain

sábado, 21 de abril de 2012

Fantasías, nefasteadas, ect.

Estaba en una de esas caminatas nocturnas, a falta de dinero (querido lector habrá de saber que siempre me quedo sin dinero a principios de semana, pues los lunes son tan nefastos que el alcohol el necesario).

En fin, mi mente seguía pensando en trabajos de la escuela y porquerías por el estilo, las cucacarachas se habían convertido en mi única acompañante estos últimos meses, pues en ocasiones no soportaba a todos con sus charlas acerca de un “mundo mejor” con mujeres y hombres iguales (¿iguales?) pajaritos y poetas en cada esquina, sin contaminación y ese tipo de mierda, que últimamente está de moda.

Los motores de los carros escaseaban cada vez más, era sólo yo y la noche, hasta que a lo lejos vi la silueta de un hombre, parecía alguien conocido, o más bien quería que pareciera. Y para mi mala suerte se trataba del único hombre que me ha hecho ver como una idiota enamorada y como la idiota enamorada que soy, me emocioné al verlo de cerca.

Terminamos en un bar de mala muerte, ya no recordaba que gracias a él recorrí los lugares más mundanos, y como era de esperarse llegaron los recuerdos, las historias. Si mal no lo recuerdo, nos fuimos de ahí a eso de las  2 o 3 am.

En la calle, nos miramos, no era necesario decir nada, era esa mirada de complicidad, tomamos el mismo taxi, y claro nos fuimos por más alcohol a su casa, y pues pasó lo que tenía que pasar. Fue como volver a escuchar alguna cinta favorita que hacía tiempo no escuchabas, fingimos ser amantes sólo por esa noche, hasta parecía que me amaba.

Estuvimos charlando un buen rato y mientras me vestía él me observaba detenidamente

─hace tiempo que no te veías, sabes, dormía pensando en ti, y en la posibilidad de esta noche─ dijo con una sonrisa mientras permanecía sentado en la orilla de la cama ─no sabes cuanto te he extrañado

─¿enserio?─ dije sorprendida, pues yo también soñaba con esa noche

En mis sueños o fantasías, nos veíamos, hacíamos el amor y nos fugábamos lejos de esta ciudad (no hace falta decir que siempre he tenido mi lado cursi).

Sonó el teléfono

─ Es mi novia─ me lo dijo así, sin tapujos─ No pongas esa cara, llega mañana.

En ese instante busqué un cigarrillo, lo encendí, fumé en silencio, pues sabía que a él le molestaba el humo de cigarro y en especial el ver a alguien fumar tabaco. Fumé como si fuera el último, fumé como si en cada liada se esfumaran los pesamientos, fumé hasta agostar mi existencia.

Busqué mis zapatos, me los puse, le di un trago a la botella que estaba en el suelo, me paré y salí de ahí.  

Esa noche no se parecía en absoluto a lo que yo solía imaginar, creo que desde entonces dejé de hacerlo.

martes, 3 de abril de 2012

segunda vez


Porque después de una primera, hay una segunda...y bien buena

Ese sentimiento, viendo tus fotografías, es un tanto melancólico, un tanto cursi, pero que se le puede hacer.
Nos recuerdo perfectamente, no puedo decir que nos veíamos candentes con nuestro uniforme, porque no es cierto: cada uno vestíamos como queríamos, él con tus chalecos de los 80´s, playeras de bandas metal: Megadeth, Iron Maiden, etc;pantalones entubados( eso si, antes de que estuvieran de moda), mientras que yo sólo vestía una playera y sudadera "equis", que era lo que más te gustaba de mi: mi simpleza la vestirme, sin tapujos,arreglos, ni nada, sólo yo.


El chiste es que nos volvimos a ver después de nuestra primera vez: recuerdo nuestros labios rozándose, tus manos acariciaban mi vulva lentamente, la respiración agitada; mientras otra mano daba un recorrrido lento por mi seno izquierdo y más lento aún con la lengua hasta llegar a mi pezón. Eso sí "cuidando de que nadie nos viera".
Recuerdo la emoción después de nuestra primera vez, que más decíamos, qué más me enseñabas, de qué más hablábamos, sin duda era un paso muy grande para alguien de 16 años. Temblaba como marica -diría mi amiga- pero no podía imaginar algo más allá, era el momento más profundo que cada pareja vive.

Tus manos comenzaron a delinear mi cuerpo, tus dedos acariciaron cada rincón, tomaron la iniciativa y en ese instante nos miramos: sudor, pupilas dilatadas, respiración agitada, cuerpos desnudos una vez más. Si, una vez más después de haberlo hecho antes.
Era una especie de iniciación, sabíamos que era un mundo totalmente nuevo, era el mundo del placer el que se abría a paso.

lunes, 27 de febrero de 2012

Egoísmo y felicidad

De cierta forma, cuado uno se encuentra feliz, también se encuntra en una fase de extrema de egoísmo, nada ni nadie importa, todo pasa a segundo y hasta tercer plano.
Será malo, la felicidad debe estar ligada siemrpe a otra persona, ¿no se puede ser feliz con uno mismo y que con eso baste?

O es que hasta somos incapaces e inútiles para encontrar la felicidad sin la ayuda de alguien más, no lo sé, Tal vez es con la idea que hemos crecido, la necesidad del complemento, una cosa es ser un animal social y otra ser feliz, o ¿es necesaria una cosa para lograr otra?