sábado, 13 de diciembre de 2014

Posada

No se cómo, pero de repente me encontré en medio de charlas acercas de logros, metas, sueños y todo eso de lo que carece mi vida. 
A lo lejos, Luz me veía con cara de incomodidad y se acercó a preguntarme si ya nos podíamos ir, un poco en tono de juego y otro tanto en tono serio. 
Sólo asentía, reía, fingía interés y de vez en cuando le daba un trago a mi bebida o me paraba en busca de un cigarrillo. En algún momento me imaginé que podría estar recostada, calientita, refugiándome en algún filme. No entre gente que ahora me parece tan extraña y grotescamente distante.
Durante una charla con Luz, me dijo que iba a ser lo habitual en las fiestas y encuentros con personas contemporáneas, y que me acostumbrara. Preferí usar de sedante al alcohol y causó un leve efecto embriagador, pero un gran efecto reconfortante. Ahora comprendo a los alcohólicos. Bendito alcohol. 
A escasos metros de mi veía dos  cuerpos contoneándose al ritmo de alguna canción irónica de mal gusto. Son mis amigas. Simples siluetas borrosas. Extrañas. Anónimas.
Seguí con la charla vacía, el frío hizo presencia. La gente comenzó a retirarse. Era hora de irnos.
Ya en el taxi con Luz, estuvimos ahondando en problemas de su relación de poliamor-trío-noseque,de lo sobrevalorada que están las relaciones de noviazgo, de lo absurdo. No le quise decir un secreto que me confío su novio; me insistió y nos pusimos serias. Hasta llegar al silencio incómodo. La radio hacía ruidos ilegibles. El  rugido del motor. Hasta nuestras respiraciones eran más ruidosas.
- ¿A qué hora entras a trabajar mañana?- le pregunté y rompimos el silencio con carcajadas.

Mañana será un mejor día porque conoceré gente de otro círculo y creo que estará bien.
Pdta: Los delirios de inferioridad-superioridad-trascendecia se curan mirando al cielo de noche.

 (Todo lo que he escrito en estos días, loo hago directamente en el blog, sin pausas, como intento de ejercicio beat)








viernes, 12 de diciembre de 2014

Caminatas nocturnas

Tal vez no fue la mejor idea proponerme a escribir diario cuando estoy en vísperas del fin de semana, que aunque en bancarrota de todas formas logré beber un par de cervezas.
Volví a las largas caminatas nocturnas. El frío es de locos, pero el ambiente parece un tanto más cálido de lo que aparenta. 
Intento parecer lo más optimista posible ante un panorama tan frío, sobrio, crudo y aburrido. Aunque el absurdo me invade, y es entonces cuando lo sublime, lo etéreo y bello me parecen vacíos y me lleno de superficialidad, de la más mundana y grotesca que cualquier cínico puede desear, pero aún así, en el fondo sé que sólo es vacuidad y nada más. Y es entonces cuando ya no puedo mirar a los ojos de las personas, no soporto las charlas, ni profundas, ni triviales. Náusea y vértigo. 
Es como si esas marchas nocturnas de gente con más esperanza de la que sé que puedo tener hasta el final de los días, me llenaran de envidia. 
-Mira, gente con esperanzas y más feliz de lo que podemos imagirenos sentir- le dije a Luz, ella me miro con cara de escepticismo y seguimos caminando y hablando de quesos, de finales, de esperanza y fé; terminamos retomando el tema del queso con el fin de evitar cualquier sentimiento de infelicidad que viene acompañado de las profundas reflexiones de las caminatas nocturnas.
Es entonces cuando creo que esas caminatas, pueden ser muy peligrosas si no se elije la compañía adecuada.
Pdta. Cuánta razón tenía ese cronista de esta era del vacío y tiempos hipermodernos. Hasta vergüenza me causa ser parte de este juego y seguir la corriente.



miércoles, 10 de diciembre de 2014

Flores

Al parecer soy poco femenina, si no fuera por mis senos, creería en serio que soy un hombre. Hasta la fecha ningún hombre me ha regalado flores, entonces suelo hacer cuestionamientos al respecto y todos concuerdan en que no creen que me gustan, y la verdad ni yo  se si me gustan las flores.
mA comparación de mi, mi madre siempre ha tenido flores en maceta, las cuales cuida más que a sus propios. Recuerdo uan vez que regresamos de unas vacaciones en la playa, subió rápidamente al balcón para ver a sus plantas, las lágrimas rodaron sobre sus mejillas: al parecer la persona a la que se le había encomendado la tarea de regar las flores, lo olvidó y en palabras de mi madre, estaban muriendo.
Todos nos pusimos a subir agua a cubetadas para ayudar a mi madre. En parte nos dio ternura y por otro lado, es muy incómodo verla llorar, aunque es una característica de ella y creo que la he heredado.
En fin, todo este meollo de la historia de mi madre con las flores y plantas, la saqué a relucir para demostrar cuán diferentes somos ella y yo, he llegado a pensar que la femineidad es algo nato, con lo que se nace, tal vez lo sabría explicar mejor si lo tuviera.
Y no es que sea un reproche conmigo misma por no tener eso, creo que no es bueno ni malo, sólo es. Como muchas cosas.
Bueno, esto que escribí fue una parte de ejercicio de escribir lo que sea sin parar y diario. Espero poder hacerlo y no dejarlo como todo en mi vida: inacabado.