martes, 10 de septiembre de 2013

Agua helada

Son casi las tres de la  madrugada, sólo un poste que parece parpadear luz alumbra una solitaria calle. Una no puede andarse por estos rumbos sola, pero a estas alturas de la vida qué más da. Sólo queda fumar el último cigarro que me robé de alguna fiesta.
Con el espíritu muerto llego a mi casa, el lugar que supuestamente me cobija del mundo pero irónicamente provoca todas mis chaquetas mentales:
Que si me falta toda la tesis, que si ya soltaron a Caro Quintero.En Egipto siguen las protestas. Mis gatos necesitan más comida.
De repente me doy cuenta de que es buena hora para mi rutina. Poco a poco me despojo de todas mis prendas, camino hacia el baño para  continuar con mi costumbre de llorar bajo la regadera abierta.
Y regresan los pensamientos:
A ver cómo nos va con la privatización de PEMEX. ¿Cuál será la excusa para ausentarme a la próxima reunión?, ¿Cuántos ejemplares se habrán vendido sobre la vida de la “Reina del Pacífico” ahora que ya salió?, no recuerdo la última vez que compartí mi cama, en fin…
El mundo se va a la mierda. Yo me he quedado sin gas.

Acá la versión de audio: