martes, 20 de enero de 2015

Cosas de prepa.

PREPA
Terminé de orinar, me sentí estúpida y ridícula. La prueba salió negativa. Vuelvo a respirar y mi vista vuelve a capturar movimiento, rápido, casi barrido. Mi habitación se llenó de un ruido negro. -Necesito salir y dejarme de joterías- pensé.
Camino a paso pausado, me siento lenta y torpe, evito los rostros, que ahora me parecen tan vomitivas, pero el ruido me sigue y acelero el paso, tropiezo con el gentío, me enojo, pero no levanto la mirada por temor a vomitar, pero la náusea es inmensa y el ruido ensordecedor.
Alguien me saluda a lo lejos, pero finjo no haber visto ni escuchado, camino más aprisa y me meto a una especie de bar-antro-centro de recreación- nosequé, que se encuentra en la esquina donde ya me esperan algunos amigos y conocidos. Alguna banda de adolescentes estaba emitiendo sonido del punk más sucio y desafinado, me quedé estática, contemplando e intentando descifrar las frases que escupe el vocalista, pero la audición es peor que una estación de radio mal sintonizada, eso y el poco talento del hombre, mientras pienso eso, alguien estiró su mano con cerveza en mano: esas greñas las conozco, es Rakel ( con "K" porque así se leía más punk). Esta vez pasé y pedí un cigarro, sólo queda ba uno pero ella me lo compartió y se lo devolví manchado de labial morado. El lugar estaba muerto y decidimos abandonar el lugar.
En el camino recibí una llama invitándonos a otra fiesta, a la casa de Víctor, el de Bellas artes, hermano de Ivan ojeras, como le decía Rakel. La única iluminación en esa casa eran unas cuantas velas, no había electricidad, sólo pinturas colgadas y recargadas en la pared. Estuvimos tumbados al lado de unos desconocidos, en un colchón (que era el único mueble de la casa), y alguien ponía canciones viejas de Björk en una pequeña grabadora. Nosotras fumábamos algo de hierba que nos habían ofrecido. Poco a poco fui reconociendo a unas cuantas personas y supe que eran los hippies que se juntaban en los portales de la plaza.
Accedí a inhalar por primera vez una bolsa de resistol, mientras en bola todos me daban instrucciones y consejos como si se tratase de una tarea muy ardua, pero me congestionó la nariz y garganta así que decidí que no era lo mío.
Como Rakel estaba muy entretenida con Iván, charle con otras personas y al cabo de un par de cervezas, licor barato y mariguana, mi cabeza daba vueltas y no me sentía muy bien. Fui al baño a refrescarme con agua. Al salir un hombre me estaba esperando, al parecer era el autor de muchas de las pinturas, estuvimos charlando de la pintura, de Pink Floyd y de mi forma de vestir que le atrajo –cabe destacar que no traía gran cosa, más que un par de pantalones entubados, unos converse y una sudadera- que supongo que fue un mero pretexto para iniciar la conversación; Las horas se esfumaron y al percatarme de mi cansancio y la hora, decidí buscar a Rakel para largarnos de ahí.

No traía dinero y entre el tipo y yo encaminamos a Rakel al taxi más cercano.  Nosotros nos fuimos caminando por las calles, a falta de  dinero, seguimos la charla y al cabo de media hora, llegamos a mi casa y nos despedimos, intercambiamos nombres,  y siguió un largo beso. No lo volví a ver.
Para Raque con "q" u.u.

lunes, 19 de enero de 2015

Mierda silenciosa.


Tantos cuerpos torcidos que vagan como un balbuceo apenas preciso en mi cabeza, mientras tu mano camina sobre mi espalda. El típico olor a lo más infinito y mortal que quema cada esquina de mi universo parece terminar ahí: donde el silencio se hace patente, y donde el aire pesa hasta los huesos. Ahí donde el ser se hizo liviano por unos momentos, quizá años.
Miro tus ojos y son lodo, tus caricias lama y no me encuentro, aunque no estoy segura de haberlo hecho alguna vez. Me pierdo. Me vuelvo a encontrar en esa brillante retina que me muestra un color café que me parece tan desconocido y lejano ¿cuántos iris he observado desde esta posición? Probablemente muchos y tal vez sea un intento inútil el recordar el nombre de cada hombre que posee esos colores y se ha adueñado de mi colchón, pienso en eso, pero un movimiento brusco me saca del trance, y aunque tus dedos intentan volver a armar este rompecabezas, sólo soy frío.
Te observo al vestirte, me das un beso en la mejilla y balbuceas algo que en realidad no me interesa investigar y te despides con una sonrisa antes de salir de la habitación. La hermosa y triste rutina nos ha seguido los pasos y ha dado con nosotros.
Es un escenario tan habitual y mecanizado que ya debería estar condicionada, es una especie de mierda silenciosa que escapa del sueño. Carcome lentamente hasta convertir todo precisamente en eso: Mierda.

En fin, todo es un cínico y rutinario engaño, al final todo se volverá toneladas de vidrio en la garganta; porque después de tantos años e intentos y más que nada fracasos, el alquimista muere, y los sueños son tan pesados que nos van hundiendo en este hermoso fango.