Son casi las tres de la madrugada,
sólo un poste que parece parpadear luz alumbra una solitaria calle. Una
no puede andarse por estos rumbos sola, pero a estas alturas de la vida
qué más da. Sólo queda fumar el último cigarro que me robé de alguna
fiesta.
Con el espíritu muerto llego a mi casa, el lugar
que supuestamente me cobija del mundo pero irónicamente provoca todas
mis chaquetas mentales:
Que si me falta toda la tesis, que si ya
soltaron a Caro Quintero.En
Egipto siguen las protestas. Mis gatos necesitan más comida.
De repente me doy cuenta de que es buena hora para
mi rutina. Poco a poco me despojo de todas mis prendas, camino hacia el
baño para continuar con mi costumbre de llorar bajo la regadera
abierta.
Y regresan los pensamientos:
A ver cómo nos va con la privatización de
PEMEX. ¿Cuál será la excusa para ausentarme a la próxima reunión?,
¿Cuántos ejemplares se habrán vendido sobre la vida de la “Reina del
Pacífico” ahora que ya salió?, no recuerdo la última vez que compartí mi
cama, en fin…
El mundo se va a la mierda. Yo me he quedado sin gas.
Acá la versión de audio:
No hay comentarios:
Publicar un comentario