miércoles, 10 de diciembre de 2014

Flores

Al parecer soy poco femenina, si no fuera por mis senos, creería en serio que soy un hombre. Hasta la fecha ningún hombre me ha regalado flores, entonces suelo hacer cuestionamientos al respecto y todos concuerdan en que no creen que me gustan, y la verdad ni yo  se si me gustan las flores.
mA comparación de mi, mi madre siempre ha tenido flores en maceta, las cuales cuida más que a sus propios. Recuerdo uan vez que regresamos de unas vacaciones en la playa, subió rápidamente al balcón para ver a sus plantas, las lágrimas rodaron sobre sus mejillas: al parecer la persona a la que se le había encomendado la tarea de regar las flores, lo olvidó y en palabras de mi madre, estaban muriendo.
Todos nos pusimos a subir agua a cubetadas para ayudar a mi madre. En parte nos dio ternura y por otro lado, es muy incómodo verla llorar, aunque es una característica de ella y creo que la he heredado.
En fin, todo este meollo de la historia de mi madre con las flores y plantas, la saqué a relucir para demostrar cuán diferentes somos ella y yo, he llegado a pensar que la femineidad es algo nato, con lo que se nace, tal vez lo sabría explicar mejor si lo tuviera.
Y no es que sea un reproche conmigo misma por no tener eso, creo que no es bueno ni malo, sólo es. Como muchas cosas.
Bueno, esto que escribí fue una parte de ejercicio de escribir lo que sea sin parar y diario. Espero poder hacerlo y no dejarlo como todo en mi vida: inacabado.




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