Bueno, Aquí me encuentro, tal
como lo habías predicho, Sabes, es como observar el ocaso
de un sueño.
¿Te enorgullece?
Siempre cuide de delirar a
escondidas del mundo, por temor al sabotaje. Dije muchas cosas a muchas
personas que más tarde se volverían tan extrañas
al igual que esos delirios. Aún así no pude disimular delante de ti.
Siempre repudié esos pensamientos
de utopías panfletarias. En vano. Por más que quise no me pude sacudir esos idealismos
propios de ser joven y un tanto ingenuo, que
viene siendo lo mismo, ¿por qué no nací vieja? O mejor aún: MUERTA.
Es injusto reprocharte, después
de todo si no te alimentaras se sueños y toda esa mierda ¿qué sería de ti?, o
tal vez sólo así explico la existencia de muchos y la mía; ¿qué afán de que
querer explicar todo no?
Ahora da lo mismo si amanece o
no, si despierto o no, si quiero cambiar todo o me mimetizo en ese todo.
¿A esto querías llegar?, lo has logrado. Pero debo
confesar que en algún momento te creí, y no te enojes, pero ahora te he cambiado por una vieja amiga de la infancia, que me hizo
llorar aquélla tarde, fue la primera vez que me enfadé contigo …y fue su carta
de presentación.
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