lunes, 17 de febrero de 2014

¿Despedida?



Bueno, Aquí me encuentro, tal como lo habías predicho, Sabes, es como observar el ocaso de un sueño.
¿Te enorgullece?
Siempre cuide de delirar a escondidas del mundo, por temor al sabotaje. Dije muchas cosas a muchas personas que más tarde se volverían  tan extrañas al igual que esos delirios. Aún así no pude disimular delante de ti.
Siempre repudié esos pensamientos de utopías panfletarias. En vano. Por más que quise no me pude sacudir esos idealismos propios de ser joven y un tanto ingenuo, que  viene siendo lo mismo, ¿por qué no nací vieja? O mejor aún: MUERTA.
Es injusto reprocharte, después de todo si no te alimentaras se sueños y toda esa mierda ¿qué sería de ti?, o tal vez sólo así explico la existencia de muchos y la mía; ¿qué afán de que querer explicar todo no?
Ahora da lo mismo si amanece o no, si despierto o no, si quiero cambiar todo o me mimetizo en ese todo.
¿A esto querías llegar?, lo has logrado. Pero debo confesar que en algún momento te creí, y no te enojes,  pero ahora te he cambiado por  una vieja amiga de la infancia, que me hizo llorar aquélla tarde, fue la primera vez que me enfadé contigo …y fue su carta de presentación.

No hay comentarios: